Todos preguntan el precio
Antes de saber si son candidatos, si tienen cobertura o cuándo pueden venir. Siempre arranca por ahí.
Publicás un tratamiento y entran decenas de mensajes preguntando cuánto sale. Tu recepción se va en eso mientras el paciente que sí quiere atenderse espera una respuesta.
Atiende el mostrador, el teléfono y el WhatsApp al mismo tiempo. Algo siempre queda sin responder.
Antes de saber si son candidatos, si tienen cobertura o cuándo pueden venir. Siempre arranca por ahí.
A la noche y los fines de semana. Para el lunes ya sacaron turno en otro lado.
Se agendan por WhatsApp, nadie confirma y la agenda queda con huecos que no se recuperan.
Cargamos tus prestaciones, tus valores, las coberturas que aceptás y la preparación de cada estudio.
Valores, coberturas, direcciones, horarios y qué llevar a la consulta. Nunca da indicaciones médicas.
Pregunta motivo, cobertura y disponibilidad. Lo clínico siempre lo deriva a una persona.
Ofrece los horarios libres, agenda el turno y manda el recordatorio el día anterior.
Cambia la prestación, no el problema: la agenda se llena por WhatsApp y alguien tiene que atender ese teléfono.
Simulación de una conversación real de alguien pidiendo un turno. Se reproduce sola.
[Testimonio de un cliente de este rubro. Ideal que mencione un número concreto: consultas por día, tiempo ahorrado, visitas o turnos agendados.]
Precio final: el consumo de IA y los mensajes de WhatsApp están incluidos hasta el cupo de tu plan.
Te acompañamos en la puesta en marcha: conectamos tu número y cargamos la información de tu negocio.
Dejanos tus datos y te escribimos por WhatsApp para poner tu cuenta en marcha.